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martes, 29 de abril de 2014

OBRAS DE ARTE EN TORNO AL VIAJE DE JASÓN Y LOS ARGONAUTAS


En esta copa ática de figuras rojas cuyo título es “Jasón y Atenea” se representa a Jasón en la boca de un dragón. Esta obra del año 480 a. C puede contemplarse en el Museo Gregoriano Etrusco, en la ciudad del Vaticano.

Atenea está muy bien representada mientras que Jasón se encuentra en una situación muy complicada en la que parece que será devorado por el animal. Desde mi punto de vista creo que la obra representa el estado de peligro en el que se encuentra Jasón durante la expedición.



  
Este óleo sobre tela, cuyas medidas son 146 x 172 cm, puede encontrarse en Le Mans, concretamente en el Museo de Tessé. El autor de esta obra es Jacopo Vignali y en ella se representa a Orfeo y a Eurídice.

Este óleo podría relacionarse con el mito de Eurídice, en el que ella es rescatada del Hades por Orfeo. En la obra podemos observar cómo Orfeo se lleva a Eurídice, intentando escapar de un demonio que intenta retenerla. Según la mitología ella era arrastrada y estaba detrás de Orfeo, mientras que en este óleo podemos ver a los protagonistas conversando mientras están cogidos de la mano. Del mismo modo, en la mitología Orfeo no vuelve la cabeza en todo el trayecto, excepto en el último tramo, en el que impaciente se gira para ver a su amada y la pierde por siempre. En cambio, en esta obra observamos a Orfeo mirándo atrás.


martes, 4 de marzo de 2014

TELÉMACO EN LA ODISEA Y EN LA ADAPTACIÓN DE KONCHALOSVKY

Hola, amigos! Hoy hablaré sobre el personaje de Telémaco. Y después de haber visto una miniserie de la Odisea llamada The Odyssey, haré una comparación de la adaptación y el texto original, así que, primero citaré los versos de la Odisea, y luego, de forma esquematizada hablaré de las diferencias que he encontrado en la adaptación.



Canto I (Versos 96-444)
“Bajo la apariencia de un forastero, Mentes, rey de los zafios, Atenea se presenta en Ítaca, en el palacio de Ulises [...] Telémaco acoge hospitalariamente a Mentes (Atenea) y le confía sus desventuras: su padre ya muchos años desaparecido, el palacio invadido por los pretendientes de su madre… La diosa infunde ánimos al joven y le aconseja que viaje a Pilo y a Esparta en busca de noticias sobre su padre. Cuando Mentes-Atenea se ha ido, Telémaco sospecha que ha hablado con una deidad. Con una actitud nueva el joven se enfrenta a la insolencia de los pretendientes y convoca al pueblo a una asamblea para el día siguiente.”


Sin embargo, en la película:
  • No aparece Atenea en este momento, sino más tarde.
  • Telémaco pide el barco.
  • Sí que convoca una Asamblea, pero por consejo de su madre .


CANTO II (Versos 1-259)
“Telémaco denuncia ante la asamblea los desmanes de los pretendientes. Antínoo, el cabecilla de ellos, echa la culpa a Penélope y a sus tretas para retrasar la boda, pues tras anuncias que elegiría esposo cuando terminara la mortaja de su suegro Laertes, fue sorprendida destejiendo por la noche lo tejido por el día. Telémaco insta a los pretendientes a que se vayan de su casa. Haliterses, anciano adivino de Ítaca, augura el próximo regreso y venganza de Ulises, pero el pretendiente Eurímaco se burla se su vaticinio. Telémaco solicita un barco para viajar a Esparta y Pilo en busca de noticias de su padre. Su ayo, el anciano Méntor, le apoya, echando en cara al pueblo de Ítaca su cobardía al tolerar la conducta de los pretendientes, pero con palabras desafiantes y amenazadoras el pretendiente Leócrito disuelve la asamblea."



Sin embargo, en la película:
  • Expone la situación del palacio.
  • Antinoo no culpa a Penélope.
  • La mortaja de Penélope en la película es para su marido, no para Laertes.
  • La Asamblea no puede hacer nada, pues ella debe elegir.
  • Haliterses, el adivino, no aparece.
  • Telémaco pide un barco.
  • Mentor solo le dice que los dioses le ayudarán.

Canto IV (Versos 1-624)
"Telémaco y Pisístrato llegan al atardecer a Esparta y encuentran a Menelao en palacio, celebrando las bodas de su hijo y de su hija. Los visitantes son acogidos hospitalariamente. Las lágrimas de Telémaco al oír a Menelao citar el nombre de Ulises y el parecido del joven con aquel delatan su identidad ante sus anfitriones. Helena y Menelao le cuentan proezas de Ulises en Troya. A la mañana siguiente, interrogrado por Telémaco acerca del destino de su padre, Menelao le cuenta su encuentro en Egipto, durante su largo y azaroso regreso desde Troya, con Proteo, el viejo del mar, dios capaz de adoptar cualquier forma y conocedor de los sucesos pasados, presentes y futuros. Éste reveló a Menelao la muerte de su hermano Agamenón, así como que Ulises no había muerto en el retorno, sino que se encontraba en la isla de Ogigia, retenido por la ninfa Calipso. Conocida esta información, Telémaco rehúsa el ofrecimiento de hospitalidad de Menelao y le expresa su deseo de no demorarse más en su regreso a Ítaca."


Sin embargo, en la película:
  • Menelao no celebra las bodas de su hijo e hija.
  • Telémaco no llora cuando se nombra a Ulises.
  • Lo identifican por su parecido a su padre.
  • Menelao dice que Ulises está muerto, mientras que en el original este dice que Proteo (el viejo del mar) le había dicho que Ulises estaba en Ogigia retenido por Calipso.

Como los versos que he tratado son bastante largos, aquí os dejo el enlace en el que podréis ver toda la presentación de Telémaco.

lunes, 3 de marzo de 2014

LA ODISEA, DIFERENCIAS OBRA-MINISERIE

Me dispongo a extraer fragmentos de la Odisea, relacionados con Nausicaa, con la finalidad de comprobar la verosimilitud de la miniserie de dicha obra.
 
CANTO VI
   Por su casa adentróse la diosa ojizarca Atenea meditando el regreso al hogar del magnánimo Ulises. Era un cuarto de ricos primores: en él reposaba una joven que en talle y belleza igualaba a las diosas, por su nombre Nausícaa, […] se hallaban cerradas las espléndidas puertas, mas ella, cual soplo de brisa penetrando hasta el borde del lecho, tomó la figura de la hija del nauta Dimante, […]. Bajo tal apariencia le habló a la ojizarca Atenea: […] Olvidados están tus preciosos vestidos y el tiempo de tu boda se acerca; bien lindos tendrás que llevarlos ese día y cuidar que los leve el cortejo. […] Vamos, pues, a lavar con la aurora; […]
   La princesa en su juego acababa de echar a una sierva la pelota, que errando fue a dar a una gorga del río: reciamente gritaron las mozas y Ulises a ello despertóse y sentándose habló de este modo en su alma: “¡Ay de mí! ¿Qué mortales tendrán esta tierra a que llego? ¿Insolentes serán y crueles e injustos o al huésped tratarán con amor y habrá en ellos temor de los dioses? […] Tal diciendo salió de las ramas Ulises divino, con su mano robusta tronchó de la selva un retallo bien frondoso y, cubriendo con él sus vergüenzas viriles avanzó […] las mozas escapaban dispersas al mar por las lenguas de tierra. Firme sólo se quedó la nacida de Alcínoo, que Atena fortaleza le puso en el alma y echó de sus miembros el temor.
SERIE
   Nausicaa encuentra en la playa a Ulises, quien ha naufragado. Ulises: Estaba vivo, destrozado por las olas de Poseidón, aunque todavía estaba lejos de Ítaca, pero estaba vivo. Había llegado a Feacio, tierra de marineros y pescadores. Dudando si sería bien recibido fui conducido al palacio del monarca, el poderoso rey Alcinoo.
 
CANTO VI – CANTO VII
   De sus negros navíos trabajan allí el aparejo, a los remos les dan pulidez y hacen velas y amarras, […]. Evitar quiero yo sus amargas hablillas, no sea que murmuren después, […]: ‘¿Quién es ese extranjero tan alto y hermoso que sigue a Nausícaa y en dónde le halló? ¿Por ventura su esposo vendrá a ver? […] Estas cosas dirán y serán sus palabras oprobio para mí, […]. Más tú, huésped, atiende si quieres tener lo más pronto de mi padre socorros y guías que a casa te lleven: aledaño al camino verás el espléndido bosque de Atenea, […]. Permanece sentado tú en él, que podamos nosotras tras cruzar la ciudad llegar solas a casa; y al tiempo que calcules que estamos ya en ella, tú mismo el camino tomarás otra vez […].
   Levantándose Ulises divino marchó a la ciudad y Atenea previsora virtióle en redor densa niebla, no fuese que un feacio insolente, viniendo por caso a encontrarle, se burlase en palabras de él o inquiriese quién era. A adentrarse iba ya por aquella ciudad admirable cuando, al paso saliéndole Atena, […] y Ulises divino le dijo: “Hija mía, ¿querrás conducirme a la casa de Alcínoo, el monarca que rige este pueblo y sus gentes? […] Contestóle a su vez la divina ojizarca Atenea: “Yo te voy a decir, padre huésped, cuál es esa casa que me pides que te muestre, […]”.
SERIE
  
Ulises, junto a las esclavas y Nausícaa, que viaja en carro, van hasta la residencia del rey de los feacios. Ulises: Dudando si sería bien recibido fui conducido al palacio del monarca, el poderoso rey Alcinoo.
CANTO VII
   Por la casa marchó aquel Ulises, […], postrándose el héroe, abrazó las rodillas de Areta […] “Noble Areta, nacida del héroe Rexénor, yo vengo a tus pies, a tu esposo, a estos hombres que están a tu mesa, tras sufrir mil trabajos: […], mas a mí dadme ayuda, que vuelva al país de mis padres prestamente: ¡padezco hace tanto sin ver a los míos!” […]. En silencio quedaron los otros, mas al cabo rompió el anciano varón Equeneo, […]: “Ciertamente, ¡oh Alcínoo!, no es grato ni honroso que un huésped se nos siente por tierra [..] anda, pues, pon al huésped en pie y un sillón aquí ocupe tachonado con clavos de plata; […].
   En la sala sentado quedábase Ulises divino en compaña de Arte y Alcínoo, […]. Y dejándose oír dirigióle palabras aladas: “Extranjero, ante todo querría preguntarte: ¿quién eres? ¿De qué gente y país? ¿Quién te dio esos vestidos? ¿No has dicho que arribaste a estas tierras errando a través de las olas?”. Contestando a su vez dijo Ulises el fértil en trazas: “Es difícil, ¡oh reina!, contar por menudo los duelos que por miles me han dado los dioses olimpios y voy a explicarte no más lo que quieres saber […]”. Mas Ancínoo dejándole oír contestó de este modo: “[…] siendo tal cual eres y acorde también tu sentir con el mío, a mi hija tomases de esposa y con nombre de yerno a mi lado quedaras: […] te enviaremos mañana e irás en el lecho entregado al descanso y al sueño; ellos han de llevarte en bonanza a tu patria […].
CANTO VIII - CANTO IX - CANTO XIII
  
Una vez que en la gran asamblea estuvieron reunidos, el primero de todos Alcínoo tomó la palabra: “Escuchad, regidores y jefes del pueblo feacio, y sabed lo que el alma en el pecho me impulsa a deciros: Este huésped –no sé quién él sea- llegó hasta mi casa vagabundo e ignoro si vino de pueblos de oriente o de ocaso; nos pide socorro en su ruta. Veamos de prestárselo, pues, como siempre lo hicimos con todos […]”.
   Escuchad, regidores y jefes del pueblo feacio. […] nuestro huésped no deja de dar lastimeros sollozos y algún grave dolor le acongoja, sin duda, en el pecho. […] Tú, huésped, no me ocultes con trazas astutas aquello que quiero de tu boca saber, que a ti cumple también declararlo. Habla y di cómo allá te llamaban tu padre y tu madre, tus vecinos y aquellos que habitan los pueblos cercanos. […]
   Soy Ulises Laertiada, famoso entre todas las gentes por mis muchos ardides. [….] Alcínoo tomo la palabra diciéndole: “Ulises, una vez que has venido a mi casa […] no pienso regreses de nuevo vagabundo por muchos que fueran tus males pasados! […] luego Ulises traspuso el umbral del palacio, mas Alcínoo un heraldo delante mandó que de guía le sirviese hasta el mar y el paraje en que estaba la nave.
SERIE
   Una vez en palacio y tras participar Ulises de la fiesta  Alcinoo le dijo: “He compartido contigo mi comida. Ahora quieres decirme cómo te llamas?. A lo que Ulises contestó: “No puedo, una maldición ha caído sobre mi nombre. El pronunciarlo solo te causaría dolor”. Alcinoo continuó: “Sólo conozco un héroe perdido que ha podido sobrevivir a la maldición de los dioses, es el astuto, Ulises”. El asombro se apoderó del palacio, y Ulises confirmó: “Ese soy yo”. Alcinoo admirado declaró: Nunca soñé ver a Ulises en persona, es un honor para toda Feacio que un héroe como Ulises de Ítaca se siente entre nosotros. Te daré mi mejor barco repleto de regalos y comida y a los mejores marineros para que te lleven a salvo a casa. Finalmente, Ulises reflexionó: Los feacianos me llevaron hasta Ítaca pero fue Poseidón quien me permitió continuar mi viaje para que meditase mis palabras, comprendí que yo no era mas que un hombre en el mundo. Ni más, ni menos.

LAS DIOSAS DE CADA MUJER


El libro Las diosas de cada mujer fue escrito por Jean Shinoda Bolen, doctora en medicina, analista junguiana y profesora de psiquiatría en la universidad de California. En él se nos presenta una nueva psicología femenina, que pretende explicar y dar respuesta a preguntas como: ¿Por qué una misma mujer se comporta, según sea el entorno, como extravertida o introvertida? o ¿Por qué algunas mujeres valoran más el matrimonio y la familia, mientras otras anteponen el trabajo y la propia realización? Para ello, la doctora Bolen, nos presenta la teoría de que en cada mujer existen diversas diosas que luchan por la supremacía.
A cada diosa del Olimpo le son atribuidos ciertos arquetipos. Artemisa por ejemplo, es una diosa virgen, que cuando se impone en una mujer, la hace que se centre en un objetivo y que lo consiga. Produce en la mujer un desencanto hacia el género masculino y la vida familiar, no siendo estos una prioridad en su vida, al contrario de lo que pasa con Démeter o Hera.
Atenea, otra de las diosas vírgenes, era la diosa de la sabiduría y de la artesanía, estratega e hija de su padre. Las mujeres que se dejan influenciar por ella, tienden a apreciar más a la figura paterna que a la materna. Las madres de hijas ateneas se pueden sentir infravaloradas. La mujer Atenea es práctica, sin complicaciones, no pendiente de sí misma y confiada.
Todas estas diosas, luchan por anteponerse, y cada mujer debe decidir por cuál desea dejarse llevar. Cada mujer puede llegar a ser una auténtica heroína, completa-en-sí-misma, que después de realizar sus hazañas acaba volviendo al hogar.
Personalmente, he encontrado este libro muy interesante, sobretodo para las mujeres, ya que en él se describe la personalidad de la mujer. Este ayuda a ver qué tipo de mujer eres. Por lo tanto, os lo recomiendo. Os dejo con una frase que me ha gustado: "El verdadero coste de cualquier cosa es aquello a lo que renunciamos para obtenerla."